Entrevista Pilar Gegúndez, directora de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Recursos del departamento Industrial de LafargeHolcim España

– ¿Qué importancia tiene la biodiversidad en la política de la empresa?
Desde el año 2000 que la empresa estableció acuerdos con ONGs internacionales, como WWF o UICN, para ser asesorados en la sostenibilidad del negocio, tomó conciencia de la importancia de la biodiversidad y de la necesidad de incorporar objetivos que ayuden a cambiar la tendencia de declive.
– ¿Qué medidas se llevan a cabo para protegerla?
El primer paso fue hacer un screening entre las más de 1000 canteras distribuidas en el mundo para identificar aquellas sensibles en términos de biodiversidad utilizando herramientas como el IBAT (Integrated Biodiversity Assessment Tool (IBAT) for Business. Se establecieron compromisos de no iniciar actividades extractivas en zonas de Patrimonio de la Humanidad o zonas de la UICN I y III. Se iniciaron planes de gestión de biodiversidad empezando por las más sensibles. Otra cuestión clave ha sido la formación y sensibilización del personal propio que son los que están en el terreno y lideran las actuaciones de biodiversidad.

– ¿Cómo se comunica este compromiso a la sociedad?
Públicamente, a través de las memorias de sostenibilidad. Pero también a través de la participación en congresos y foros especializados como, por ejemplo en España, la iniciativa de empresas y biodiversidad de la Fundación Biodiversidad (IEEB).

– ¿Cómo se materializa este compromiso?
A través de los planes de gestión, se identifican problemas y oportunidades y se establecen prioridades en cada lugar. Unas encaminadas a eliminar o prevenir problemas, como la eliminación de exóticas, por ejemplo. Otras actuaciones van dirigidas a atraer especies singulares, por ejemplo construyendo majanos o pequeñas lagunas intermitentes o introduciendo plantas nutricias.

– ¿Con qué entidades y cómo se colabora para llevarlos a cabo?

Aunque la concienciación general de la empresa se inició con ONGs internacionales, los planes de gestión se están realizando con entidades locales del tercer sector especialistas en conservación (ONGs, universidades, pequeñas empresas). Es la clave del éxito de las actuaciones.

– ¿Cuántos proyectos de restauración ha llevado a cabo la compañía en todo el territorio nacional?

Cada cantera tiene su proyecto de restauración oficial, que es obligado e imprescindible para poder operar y cuenta con garantías económicas para su ejecución. Pero más allá de lo que se establezca en el mismo, los planes de gestión de biodiversidad introducen otras actuaciones complementarias dirigidas, por ejemplo, a recrear hábitats que tengan un especial interés en el espacio local. Así, las canteras se convierten frecuentemente en refugio de muchas especies que han perdido sus hábitats originales. Los espacios mineros a restaurar actúan como un libro en blanco donde reescribir la historia natural. Se pueden replicar las soluciones de la naturaleza, apoyando a la sucesión natural de especies y generando reservas de biodiversidad.

Actualmente estamos implementando actuaciones de biodiversidad en más de 25 espacios mineros, bien en actividad o en rehabilitación y abandono de labores.

– ¿Qué medidas innovadoras se adoptan para llevarlos a cabo? ¿Cómo se accede a ellas?
Las canteras son espacios donde experimentar y aplicar los conocimientos que los expertos conservacionistas extraen de la observación de la naturaleza. Actualmente, en cada sitio se están implementando actuaciones diferentes fruto de la observación o necesidades locales. La empresa tienen medios mecánicos y cierta flexibilidad en el espacio minero para recrear frentes verticales, arenosos o rocosos, que atraigan a especies de aves rupícolas; puede conformar pendientes ligeras y charcas intermitentes; eliminar especies exóticas y sustituirlas por endemismos… Se trata de invertir los medios económicos disponibles para hacer una “restauración al uso” (movimiento de tierras para suavizar pendiente y reforestar con especies de crecimiento rápido) en otras actuaciones centradas en las oportunidades que, para la biodiversidad, ofrece cada espacio.

– ¿Alguna zona geográfica donde se hayan concentrado mayores esfuerzos?

No se trata de zonas geográficas. Es más fácil iniciar un plan de gestión de biodiversidad en las canteras activas, donde el responsable de la cantera va coordinando con los colaboradores las actuaciones a introducir a través de acuerdos de custodia del territorio que incluyen sensibilización y formación ambiental; monitorización de especies; plantaciones experimentales; retirada de exóticas…
Vamos haciendo a medida que detectamos alguna necesidad u oportunidad; según nos encontramos con expertos conservacionistas que se convierten en colaboradores para el diseño y ejecución de las actuaciones.

– ¿Con cuántas especies se ha trabajado?
Hay canteras como la de Yepes donde se identifican y monitorizan casi 400 especies vegetales, siguiendo la sucesión natural, algunas de ellas endemismos interesantes o que están en las listas rojas de la comunidad.
Con aves, se han llegado a monitorizar más de 35 especies rupícolas, algunas muy interesantes como el avión zapador, para la que se ha creado una guía de buenas prácticas que guíe a los operarios para la protección y recuperación de la especie.
Siempre trabajamos con conejos, ya que ellos son la base de la cadena trófica de otras especies…

– ¿Qué proyecto de restauración ha supuesto un reto por sus características?

Son más complicados los que el diseño de la cantera se orienta en concentrar la extracción en un mismo sitio, dosificando frentes para el aprovechamiento óptimo del recurso, evitando la ampliación del área extractiva. Este buen diseño, sin embargo, va en contra de liberar espacios finales para la rehabilitación. Por tanto, se han de implementar medidas de mejora de biodiversidad en el entorno inmediato, preparando el espacio para cuando las labores finalicen. También, algunas especies, deciden instalarse en el hueco minero activo, con lo que aparecen oportunidades para gestionar el espacio en convivencia.

– ¿Y uno que haya tenido una gran repercusión en su entorno?
Creo que tanto Yepes_Ciruelos, como el Turó de Montcada son proyectos emblemáticos que se están convirtiendo en verdaderas reservas de biodiversidad, uno en la mesa de Ocaña, intensamente antropizada por cultivos, y otro en una zona periurbana de una gran ciudad como Barcelona.

2019-03-29T13:10:25+01:00